Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
El comedido sale jodido.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Ese es carne de presidio.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
En abril, va la vieja a veril.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Llaga incurable, vida miserable.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Cuanto más amistad, más claridad.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Mano de santo cura como por encanto.
Caridad y amor no quieren tambor.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Agua cocida, saludable y desabrida.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Olla quebrada, olla comprada.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
A fullero viejo, flores nuevas.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.