Hacer de necesidad virtud.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Burro empinado, por hombres es contado.
Hacer de tripas corazón.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Dar palos de ciego.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
La suerte la pintan calva.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
pajero como tenedor de oveja.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
Hijos y mujer añaden menester.
Caldera observada no hierve jamás.
Juego y bebida, casa perdida.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
La verguenza es último que se piedre.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Hermano mayor padre menor.
Faldas largas, algo ocultan.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Ande o no ande, la burra grande.
Cada casa es un caso.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Brilla por su ausencia.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.