En lo ajeno, reina la desgracia.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Calles mojadas, cajón seco.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Quiéreme poco pero continúa
Casa en canto, y viña en pago.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Se queja más que la llorona.
Casa mal avenida, presto es vendida.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
No se manda al corazón
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
La contradicción es la sal del pensamiento
Madruga y verás; busca y hallarás.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
La que da beso da d'eso.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
El buen libro de las penas es alivio.
La barca pasa, la orilla queda
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Navarro, ni de barro
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Al ausente, por muerto le da la gente.