Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
No saber de la misa la media.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Con solo honra no se pone olla.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
En cada casa, un solo amo.
La vida es grata, a quien bien la acata.
En casa del que jura, no faltará desventura.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Muerto, ¿quieres misa?.
Cada día, su pesar y su alegría.
Molino cerrado, contento el asno.
Esposa prudente es don de Dios.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Nobleza obliga.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
La misa, dígala el cura.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Quien es feliz habla poco
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Yo que callo, piedras apaño.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.