No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
La modestia es la auténtica belleza de una mujer
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Buena fama, hurto encubre.
La muerte en la patria es agradable.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Blanco y mojado, sopas de leche.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Hasta el final nadie es dichoso.
Ocurre en las mejores familias.
Mi secreto, en mi pecho.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Al desdén con el desdén.
La mejor caridad es la justicia para todos
El verano es la madre de los pobres
Los casados, casa quieren.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
A secreto agravio, secreta venganza.
Se las sabe por libro
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
En casa llena el loco no se apena.
La vida es un misterio, desvelalo.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
De bajada todos los santos ayudan
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Bien ora quien bien obra.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.