Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Amor con celos, causa desvelos.
Buen corazón vence mala andanza.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
La oración de los rectos en su gozo.
La fantasía es la loca de la casa
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Descansa el corazón, contando su pasión.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
A llorar al cuartito.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
La caridad empieza por casa.
Más vale tuerta que muerta.
De esa manera, mi abuela.
Vida sin amor, años sin verano
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Miren quién habló, que la casa honró.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Dar un cuarto al pregonero.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Suegra, ni de caramelo.
A mala suerte, envidia fuerte.
A la hija mala, dineros y casalla.
A la gente alegre el cielo la ayuda
No hay dicha, sino diligencia.
El caracol donde nace, pace.
Idos y muertos, olvidados presto.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
La tierra que me sé, por madre la he.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.