Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Un viejo amigo es una eterna novedad
A la zorra, candilazo.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
El día de las Candelas, entra el sol por las callejuelas.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Hacer del san benito gala.
Donde hay duda hay libertad.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Llave puesta, puerta abierta.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
La sed por el oro, socava el decoro.
Amigo lejos, amigo muerto.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
A quien da y perdona, nácele una corona.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Le debe a cada santo una vela.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Hoy arreboles, mañana soles.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
A gran culpa, suave comprensión.
En casa de los tíos ella es la tía.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
La muerte hace reflexionar.
Es mucha la totuma para tan poca agua
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
La hacienda, el dueño la atienda.
Como vives, juzgas.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.