Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
Bolsa llena, quita las penas.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Del ahogado, el sombrero.
Renegad de viejo que no adivina.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Come, que de lo yuyo comes.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
A cada cosa le llega su tiempo.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Dios aprieta pero no ahoga.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Principio quieren las cosas.
Baila Antón según le hacen el son.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Dar de comer al diablo.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Fue por lana y salió trasquilado.
Al que obra bien, bien le va.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
El mono vestido de seda mono se queda
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Quien no sabe, no vale nada.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Alabar y callar para medrar.
Boca seca hace bolsa llena.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Ramos mojados, ésos mejorados.
El buen vino resucita al peregrino.