Siempre hay un roto para un descosido.
Las piedras rodando se encuentran.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Donde no hay, pon y encontrarás.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Matar dos pájaros con una piedra.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Un buen día nunca se olvida.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
La soga siempre parte por lo más finito.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
A un asno, bastale una albarda.
Mejor solo que mal acompañao.
Buey viejo, surco nuevo.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
El vino es la teta del viejo.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
El que nada no se ahoga.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
El silencio no ha sido jamás escrito.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.