Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
A ojo de buen cubero.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Haz lo que creas que está bien.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Sin un duro, no ha futuro.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Dar carne al lobo.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
El amor todo lo iguala.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
A falta de manos, buenos son los pies.
El vino no tiene vergüenza.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Carne a carne, amor se hace.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Caer es más sencillo que levantarse.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
La muerte todas las cosas iguala.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Agua estantía, renacuajos de día.
Corre más una loca en chanclas.
Nadie da lo que no tiene.
Tal vendrá que tal te quiera.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Maldigo el diente que come la simiente.
Lágrimas de viuda, poco duran.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Invierno frío, verano caluroso.
El que guarda, halla.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.