El aceite es: armero, relojero y curandero.
Buen podador, buen viñador.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
El que mucho ofrece, poco da.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Ni lava ni presta la batea.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
No de plata sino de barro.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Agua tardera, agua maicera.
La práctica hace al maestro.
A cada santo le llega su día.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Hasta el rabo, todo es toro.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
El tiempo no perdona a nadie.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Lo que dejes para después, para después se queda.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Mal haya carbón de haya.
Dios consiente, pero no siempre.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Mala olla y buen testamento.
Las cosas caen por su propio peso.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Gallo viejo con el ala mata.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Hacer oídos de mercader.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Si no sobra es que falta.
Se sincero y honesto siempre.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.