A consejo malo, campana de palo.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Un lago se forma gota a gota.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Cada cual a lo suyo.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Hierba mala nunca muere.
Las penas de amor las quita el licor
Los vicios no necesitan maestro.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
El nosotros anula el yo.
A quien vela, todo se le revela.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Quien da el consejo, da el tostón.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Dichosos los ojos que te ven.
No habiendo lomo, de todo como.
No hay caldo que no se enfríe.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
No juzgues el barco desde tierra
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
el fracaso es la madre del éxito.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Mens sana in corpore insepulto.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.