Raras veces hay seso en la prosperidad.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
A brutos da el juego.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Más vale callar que con borrico hablar.
Al perro muerto, échale del huerto.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
Más vale que sobre que no que falte.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
De lo perdido, lo que aparezca.
A consejo de ruin, campana de madera.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
A días claros, oscuros nublados.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Las novedades son la sal de la vida.
Cada pez en su agua.
La pisada del amo, el mejor abono.
El otoño de lo bello, es bello.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
Orejas de burro.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Que aproveche como si fuera leche.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Buen podador, buen viñador.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El aceite es: armero, relojero y curandero.