Al loco y al toro, dale corro.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Querer sanar es media salud.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Todo lo que no es dado es perdido
Dar palos de ciego.
Cochino matado, invierno solucionado.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Lo que haces, encuentras.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Los dioses ayudan al que trabaja
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Brilla por su ausencia.
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
En cada tiempo, su tiento.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
A Dios, nada se le oculta.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Esta lloviendo sobremojado
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Alba roja , vela moja.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Cerrado a cal y canto.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Cual el año, tal el jarro.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
No se puede sacar agua de las rocas.
Abre la boca que te va la sopa.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Por Santa Lucía, vuelve el aceite a la oliva.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Todo tiene un fin.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.