El que tiene sed, busca agua.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
El Juez, derecho como la viga del techo.
A tal puta, tal rufián.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Al sudado, el agua fría a un lado.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Con pan, hasta las sopas.
Dar palos de ciego.
Cochino matado, invierno solucionado.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Al loco y al toro, dale corro.
Querer sanar es media salud.
Cual es el rey, tal es la ley.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Refrán de palo, refrán de fuego.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
Brilla por su ausencia.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
En cada tiempo, su tiento.
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
Cerrado a cal y canto.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
A Dios, nada se le oculta.
Alba roja , vela moja.
Cual el año, tal el jarro.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Abre la boca que te va la sopa.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
No se puede sacar agua de las rocas.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Por Santa Lucía, vuelve el aceite a la oliva.