Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Nadie busca ruido con su dinero.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Gran calma, señal de agua.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Pecado callado, medio perdonado.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Quien nada hace, nada teme.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Alegría amagada, candela apagada.
Andar y callar, eso es negociar.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
De lo que no sabes, no hables.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Hacer callar es saber mandar.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Confesión hecha, penitencia espera.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Cerrado a cal y canto.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El que no habla, no yerre.
A jugar y perder, pagar y callar.
Un suspiro es poco alivio.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Tranquilidad viene de tranca.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
A quien no habla, no le oye Dios.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Mucho sabe quien callar sabe.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Hablen cartas y callen barbas.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.