Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Callemos, que el sordo escucha.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Calumnia, que algo queda.
La mejor palabra es la que no se dice.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
El tonel vacío mete más ruido.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
A lo que no puede ser paciencia.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Poco y en paz, mucho se me haz.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
A palabras vanas, ruido de campanas.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Más obrar que hablar.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Brilla por su ausencia.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Nada con nada, total nada.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
La ausencia causa olvido.
Mal hace quien nada hace.
Hablar en plata blanca.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Después de la tempestad, viene la calma.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Las piedras no hablan.
Buena condición vale más que discreción.
No hay duelo sin consuelo.