No hay dicha, sino diligencia.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
En esta vida no hay dicha cumplida.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.