Siembra quien habla y recoge quien calla.
Quien calla otorga
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
El que calla, otorga.
Callar como puta tuerta.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Alegría amagada, candela apagada.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Hay quien las mata callando.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
En la duda, ten la lengua muda.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
El que no habla, no yerre.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Yo que callo, piedras apaño.
A quien no habla, no le oye Dios.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Gran calma, señal de agua.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El más cuerdo, más callado.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Quien cerca halla, cerca calla.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Alabar y callar para medrar.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Callemos, que el sordo escucha.