Pedir es lícito, responder es cortesía.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
De luengas vías, luengas mentiras.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Dios tarda, pero no olvida.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
De la esperanza vive el cautivo.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
El que no llora no mama.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Perro muerto, ni muerde ni ladra.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Arca abierta al ladrón espera.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
No des consejo a quien no te lo pide.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.