Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Quien no sabe, no vale nada.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
El que no ama, no se desilusiona.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
A gran pecado, gran misericordia.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
La lujuria nunca duerme.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Agua y sol, tiempo de caracol.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
A buen salvo está el que repica.
Irse con la música a otra parte.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
A otra puerta, que ésta no se abre.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Llena o vacía, casa que sea mía.
El primer deber del amor es escuchar.
La zorra no se anda a grillos.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
La llaga sana, la mala fama mata.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.