La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
Bota vacía la sed no quita.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
¿Quién con una luz se pierde?
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Santo que no es visto no es adorado.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
El mundo critica, pero no mantiene.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
A caballo no hay ningún cuerdo.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Amor no sufre ausencia.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
La fe no tiene miedo.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Abril concluido, invierno ido.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Donde hay duda hay libertad.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Al loco y al fraile, aire.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Escribir despacio y con buena letra.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Oir a todos, creer a pocos.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Corta despacio, que hay poco paño.
A pájaro muerto, jaula abierta.