Buey que rumia, nada le duele.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
A quien habló, Dios le oyó.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Caridad con trompeta, no me peta.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
La noche para pensar, el día para obrar.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
A golpe dado no hay quite.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Tripa vacía, suena pronto.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Año de brevas, nunca lo veas.
Tras el vicio viene el lamento.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
En el medio está la virtud.
El cebo oculta el anzuelo.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Invierno claro ni en verano nublado.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
A enemigo que huye, puente de plata.
No persigas la sombra y pierdas el bulto.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Gracias que hacen pero no la ven.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El sol siempre reluce.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Con promesas no se cubre la mesa.