Obras vea yo; palabras, no.
Hay que darle tiempo al tiempo.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Buena vida, padre y madre olvida.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
La prudencia nunca yerra.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Muchos Trueno y nada de auga.
A comida de olido, pago de sonido.
Viento del solano, agua en la mano.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Amor breve, suspiros largos
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Está en todo menos en misa.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Castillo apercibido no es sorprendido.