Hacer ruido, para sacar partido.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Ni miento ni me arrepiento.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Volverse humo.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Pocas palabra y muchos hechos.
La mentira busca el rincón.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
La conciencia vale por cien testigos.
Es más el ruido que las nueces.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
El saber no ocupa lugar.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
La mentira dura mientras la verdad no llega.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
De ausente a muerto, no va un dedo.
A causa perdida, mucha palabrería.
Donde aprietan, no chorrea.
Orden y contraorden, desorden.
El que escucha su mal oye.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Buena fama, hurto encubre.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
A buena confesión, mala penitencia.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.