Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.