Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Reniego de plática que acaban en daca.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Ruego de Rey, mandato es.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Casa sin madre, río sin cauce.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
No hagas mal y no habrás miedo.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
La virtud es de poco sueño.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Descansa el corazón, contando su pasión.
No es nada, que del humo llora.
Casa oscura, candela cuesta.
Secreto a voces.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
A misa, no se va con prisa.
Quien calladamente arde, más se quema.