De la discusión surge la luz.
Apaga la luz, Mañosón!
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Boca de verdades, cien enemistades.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Calle mojada, caja cerrada.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Entre más apuro menos prisa.
Papel, testigo fiel.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Plata de cura, ni luce ni dura.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Mucho saber, menos ignorar es.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Valgan las llenas, por las vacías.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
No hay don sin din.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Lo imposible, en vano se pide.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
No saber de la misa la media.
Males comunicados, son aliviados.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Año de neblinas, año de harinas.
El cazador ruidoso es el que consigue menos pájaros.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.