Al desdén con el desdén.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
El corazón no habla, pero adivina.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Despacio, que llevo prisa.
Hay que poner tierra de por medio.
Ir por lana y volver trasquilado.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Ser lento en dar es como negar.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Fingir ruido por venir a partido.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Lento pero seguro.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
La ocasión llega, llama y no espera.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
El llanto alivia el quebranto.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Tu hablar te hace presente.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Sin precio no se han las mujeres.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
El que nada duda, nada sabe.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.