Hombre chico, pensamientos grandes.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Cada grumo tiene su humo.
Es más puntual que un ingles.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
El cebo oculta el anzuelo.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
El que busca, encuentra.
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
Dar un cuarto al pregonero.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Pronto y bien no hay quien.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Alabar y callar para medrar.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Donde aprietan, no chorrea.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
De sabios es cambiar de parecer.
El burro adelante y la carga atrás.
El uso es maestro de todo.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Frio, frio, como el agua del rio.
No esperes a tejer tu capa cuando empieza la lluvia.
Buen amigo es el dinero.
A llorar al cuartito.
Las cruces son las escaleras al cielo.
A cada puerta, su dueña.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Cada cual es dueño de su miedo.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Más largo que un día sin pan.