La ignorancia es la madre de la felicidad.
Más largo que un día sin pan.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Aquel que guarda siempre tiene.
Rascar y comer comienzo ha menester.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Por una alegría mil dolores
Abogacía, que una boga y otra cía.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Dan el ala para comerse la pechuga.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
El mejor premio es merecerlo.
La alegría da miedo
Pedir peras al olmo.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Lo que haces, encuentras.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Nadie está contento con su suerte.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
El hablar mismo idioma.