Es de bien nacidos ser agradecidos.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
No hay hombre sin hombres.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
De los hombres se hacen los obispos.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Hombres de noche, muñecos de día.