Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Por el árbol se conoce el fruto.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Arte para lograr es el dulce hablar.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
El que bien te quiere no te engaña.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Toda desgracia es una lección.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Principio quieren las cosas.
Más verga que el Trica programando.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
No juzgues el barco desde tierra
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Juntos en las duras y en las maduras.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
A mal de muchos, remedio de pocos.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
No es solo saber sumar, sino que hay que saber restar.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Al maestro, cuchillada presto.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
No conviertas en amigo al que has vencido
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.