De tal palo tal astilla.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Callar y callemos que todos de barro semos.
Hombre intranquilo vale por diez.
Ante la duda, abstente.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
A bestia loca, recuero modorro.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Cazador y cazado confían en Dios.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Siempre es pobre el codicioso.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Necios y gatos son desconfiados.
Al ingrato con la punta del zapato.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
A buena barbechera, mejor sementera.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Dar palos de ciego.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
No es posible defenderse del aburrimiento
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Como es el padre, así es el hijo.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
El que mal anda, mal acaba.
Decir bien y obrar mejor.
Abre la boca que te va la sopa.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
A gran culpa, suave comprensión.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.