Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
La pisada del amo, el mejor abono.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Real ahorrado, real ganado.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Un espejo no sabe ser embustero.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Que cada zorro cuide su propia cola.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
La buena vaina no hace buena la espada.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El que fía, o pierde o porfía.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
A cabrón, cabrón y medio.
De tal árbol tal madera.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
El triunfo de los crueles es breve
El ejercicio hace maestro al novicio.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
A pan ajeno, navaja propia.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Fraile convidado echa el paso largo.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
Vencer no es vergonzoso
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Antes encontrarás burro con cuernos que amigo perfecto.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
El que mal se maneja, despacio padece.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.