Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
La sugestión obra.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Leer entre renglones.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Le sacan punta a una bola de billar.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Limpio de polvo y paja.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Llenar el tarro.
Lleva más cisco que carbón.
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
Lo que no se conoce no se apetece.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Lo que sea que suene.
Los experimentos, en casa y con gaseosa.
Los hombres positivos son lo que más errores cometen.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Maestre por maestre, seálo éste.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Mal mascado y bien remojado.
Mal me huele, quien mucho huele.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Manos blancas no ofenden.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Más claro, agua.
Más duro que rulo de estatua.
Mas fácil que pelar mandarina.