La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Dios da, nunca vende.
Fraile convidado echa el paso largo.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Un deber fácil no es un deber
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Hablen cartas y callen barbas.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
Ojo por ojo y diente por diente.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
El agua tiene babosas.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Para presumir hay que sufrir.
La vida es un deber a cumplir
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
El que apurado vive, apurado muere.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Favor publicado, favor deshonrado.