Culo veo, culo quiero.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
El que del campo viene, cenar quiere.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Cruz y raya, para que me vaya.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
El que busca, encuentra.
La práctica perfecciona.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Tras cada pregón, azote.
Nadie envejece a la mesa.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Hoy por mí, mañana por ti.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Cada uno canta como quiere.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
No hay hombre sin hombres.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Quien lo comió aquél lo escote.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
A la que te criaste, te quedaste.
Quien siempre adula se quema las mangas
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.