La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Amor, viento y ventura, poco dura.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Hablando se entiende la gente.
Del ahogado, el sombrero.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Ve delante cuando huyeres.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Serio como perro en bote.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
La variedad place a la voluntad.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
A cada necio agrada su porrada.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Lo escrito, escrito esta.
Boca abierta, dientes de oro.
Quien vale mucho hace mucho.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Piensa la araña que todos son de su maña.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Lobos de la misma camada.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Sé osado y serás afortunado.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Nunca se debe tirar piedras arriba cuando se tiene techo de cristal.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
No apruebes hasta que pruebes.
El que bruto entra, bruto se ausenta.