Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
El que a hierro mata , a hierro muere.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Hombre casado, burro domado.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
De sabios es cambiar de parecer.
Año de brevas, nunca lo veas.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
El tiempo es oro.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Lo que se ve, se aprende.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
La abundancia da arrogancia.
Cuerpo sano, mente sana.
A capar se aprende cortando cojones.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Persevera en tu empeño y hallarás lo que buscas, prosigue tu fin sin desviarte y alcanzarás tu empeño, combate con energía y vencerás.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
La suavidad domina más que la ira.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Refranes viejos son verdaderos.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Corta despacio, que hay poco paño.
Por el becerro se amansa la vaca
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Rectificar es de sabios.