Hacerse la boca agua.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Bien cantas, pero mal entonas.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Yegua cansada, prado halla.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
Costar más el caldo que las albóndigas.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Dame venta y te daré cuenta.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Bien o mal, junta caudal.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Bien te quiero y mal te hiero.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
Cual andamos, tal medramos.
Marido celoso, viejo mañoso.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
El aburrimiento es una desgracia
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Caminar sobre seguro.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Nadie está obligado a lo imposible.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.