Claridad, y no en el caldo.
Hacer castillos en el aire.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
A cazuela chica, cucharadica.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Hablar más que lora mojada.
La ventura es paño que poco dura.
Los golpes hacen silencio.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Los perfumes más sutiles, no se venden por barriles.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
Para abril, de un grano salen mil.
La paja no se usa exclusivamente para hacer colchones.
Por lo que uno tira, otro suspira.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
De tal colmena tal enjambre.
Más claro, agua.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Blanco y en botella, leche.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Más obrar que hablar.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
A cada paso, un gazapo.
De millor palla fixen eu esterco. De mejor paja hice yo estiércol.
Date a deseo y olerás a poleo.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
La prisa produce desperdicios.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Es como el basurero que quema por debajo.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Buey lerdo, bebe agua turbia.