Poco a poco hila la vieja el copo.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Palabras sin obras, barato se venden.
Ya me llenaste el taco de piedritas.
El diablo es puerco.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Con agua pasada, no muele el molino.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Aún no asamos y ya pringamos.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
De poniente, ni viento ni gente.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
La boda de los pobres, toda es voces.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Pocas palabra y muchos hechos.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Piedra que rueda, no crea moho.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Un día de obra, un mes de escoba.
Unos por otros, la casa sin barrer.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Alegría amagada, candela apagada.
Boca de miel y manos de hiel.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Mientras más se lava el cuervo más negro parece.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Del agua vertida, la que pueda ser recogida.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
La nieve de enero es de bronce, la de Febrero de madera y la de Marzo de agua.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.