A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Más vale sudar que estornudar.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Hacer de toda hierba un fardo.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Lo que se da no se quita.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Las palabras se las lleva el viento.
Sacar los trapos al sol.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Febrerillo, mes loquillo.
La esencia fina en frasco pequeño se vende.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Julio, siega y pon tres cubos.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Alegrías secretas, candela muerta.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
No de plata sino de barro.
Esto huele a cuerno quemado.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
De lo que no sabes, no hables.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
La mala paga , aunque sea en paja.
Llenar el tarro.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Sobre mojado, llueve.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Hormigas con ala tierra mojada.
Poco y entre zarzas.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Escoba nueva, barre bien.