La pelota es redonda y viene en caja cuadra.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
¿Nada?. Poca cosa para ser asada.
Andar con pies de plomo.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
Hacerse la boca agua.
Sacar las castañas del fuego.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Ojo al parche.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
La fantasía es la droga de la mente
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Echarle mucha crema a sus tacos
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Poca hiel corrompe mucha miel.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.