Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
A lo hecho, pecho.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
La fantasía es la droga de la mente
Esquílalas pero no las desuelles
Palabras de santo, uñas de gato.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Pronto y bien no hay quien.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Al roble no le dobles.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Cojo con miedo, corre ligero.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Ayatola no me toques la pirola.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El hable es plata, el silencio es oro.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
A Dios, nada se le oculta.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Tripa vacía, suena pronto.
Mi secreto, en mi pecho.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Favor con favor se paga
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Hablar con lengua de plata.
Lo estancado se pudre.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
La respuesta más rápida es la acción.
Febrero el corto, el pan de todos.
Las cosas de palacio van despacio.
Cielo a corderos, agua a calderos.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla