Está como agua, para chocolate.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Bienes y males, a la cara salen.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Dar en el clavo.
Cuanto más blanco es el papel más resalta la mancha.
Entre pillos anda el juego.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Si te peleas con un deshollinador, saldrás negro.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
No eches más leña al fuego.
Para enero, oliva en el brasero.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Tres al saco y el saco en tierra.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Tragando aunque sea saliva.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Detrás de los pedos viene la mierda.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Agua limpia de fuente viva.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
El perfume bueno viene en frasco chico
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Las cosas caen por su propio peso.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Del pollo en enero, hasta las plumas valen dinero.
Después de la resaca viene la pleamar.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Hablar bajo y obrar alto.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.