Burla pesada, en veras acaba.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Las penas de amor las quita el licor
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
El corazón del justo, piensa para responder.
A falta vieja, vergüenza nueva.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Grandotas aunque me peguen.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
A buen amigo buen abrigo.
El amor destierra la vergüenza.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Al maestro, cuchillada presto.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Si un árbol cae, plantas otro.
Necio que calla por sabio que pasa.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
El comedido sale jodido.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Deja que el buey mee que descansa.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Donde hay caridad, hay paz.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
Amor de dos, amor de Dios.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Guardas bien y no sabes para quien.
De mercader a ladrón, un escalón.
Sarna con gusto no pica.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
No hay que pedirle peras al olmo.
Quien baila y canta, su pena espanta.
No hagas leña del árbol caído.