Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
El que avisa no es traidor.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
La buena vaina no hace buena la espada.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Puta y chata, con lo segundo basta.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
De ese infierno no salen chispas.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Bella por fuera, triste por dentro
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Acúsole porque pisó el sol.
Los celos son malos consejeros.
Boca con duelo, no dice bueno.
Al endeble todos se le atreven.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Dejar al gato con el pescado.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Un juego de cartas se juega con dinero
Ni agradecido ni pagao.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
El "porque sí" y el "porque no" son la razón de la sinrazón.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.