Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Mal hace quien nada hace.
A buen juez, mejor pastor.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
El amor encogido en poco es tenido.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Entre los seres que odian, deberemos vivir sin odio.
El que rompe, paga.
No hay enemigo chico.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Padecer cochura por hermosura.
De padres asientos, hijos taburetes.
Zapato de ramplón de larga duración Zapato de tres, del primero que llegue es.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Ayúdate que Dios te ayudará.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
El que trabaja, no come paja
Hombre avisado, medio salvado
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
El que ama, teme.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Se oye mal pero descansa el animal.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
A mal viento va esta parva.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
El último que se pierde es la esperanza.
Ocurre en las mejores familias.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.